El valor de un cajero ya no está solo en lo que dispensa, sino en todo lo que puede ofrecer

La modernización de redes ATM ya no depende únicamente de renovar equipos, sino de ampliar las capacidades de un canal que sigue siendo estratégico para la banca. Evolucionar la infraestructura existente permite ofrecer más servicios, fortalecer la operación y preparar la red para nuevas necesidades del ecosistema financiero.

La transformación de los medios de pago suele medirse por el crecimiento de las transferencias inmediatas, las billeteras digitales o los pagos desde el celular. Esa mirada, aunque necesaria, deja por fuera una conversación igual de importante: la de los canales que siguen siendo esenciales para la operación bancaria, pero cuyo papel está cambiando a medida que evoluciona el ecosistema financiero. 

Los cajeros automáticos hacen parte de esa realidad. Aunque el efectivo continúe perdiendo participación frente a otros instrumentos de pago, la red ATM sigue siendo uno de los principales puntos de contacto entre las entidades financieras y sus clientes. La diferencia es que su valor ya no depende únicamente de dispensar efectivo. Cada vez más, se espera que ese mismo canal permita realizar depósitos, administrar tarjetas, efectuar pagos, consultar información y resolver transacciones que antes exigían acudir a una oficina. 

Modernizar una red ATM, entonces, no consiste necesariamente en reemplazar los equipos existentes. El verdadero desafío está en ampliar las capacidades de un canal que continúa siendo estratégico, permitiéndole asumir nuevas funciones sin obligar a reconstruir toda la operación tecnológica que lo soporta. 

Ese fue precisamente el reto que enfrentó uno de los grandes bancos de Costa Rica, cuya experiencia refleja una pregunta que hoy comparten muchas entidades financieras de la región: ¿cómo hacer que una red de cajeros siga generando valor en un entorno donde las necesidades de los usuarios evolucionan constantemente? 

Cuando el desafío no está en el cajero

La primera reacción frente a un proyecto de modernización suele asociarse con la renovación de hardware, sin embargo, esa no siempre es la principal limitación. 

En muchas entidades, los cajeros continúan siendo técnicamente funcionales, lo que restringe su evolución es la dificultad para incorporar nuevas capacidades desde la plataforma que administra las transacciones, coordina la comunicación con otros sistemas y permite integrar nuevos servicios. 

Ese fue uno de los escenarios que el banco decidió transformar. La necesidad no era reemplazar una red de cajeros que seguía siendo estratégica para la entidad, sino convertirla en un canal con mayor capacidad de respuesta frente a las nuevas necesidades del negocio y de los usuarios. 

La modernización partió de una decisión que resulta especialmente relevante para cualquier institución financiera: potenciar una infraestructura existente en lugar de sustituirla. El objetivo consistía en construir una plataforma que facilitara la incorporación de nuevas funcionalidades, fortaleciera la administración centralizada de la red y preparara el canal para seguir evolucionando en el tiempo. 

Un mismo cajero, muchas más posibilidades

Cuando la conversación se centra únicamente en los equipos, es fácil asumir que la modernización termina cuando se instala un nuevo cajero. La experiencia demuestra que ocurre exactamente lo contrario. 

El verdadero cambio aparece cuando el canal incorpora capacidades que antes no estaban disponibles y comienza a participar de forma distinta dentro de la operación bancaria. 

En este caso, la evolución de la red permitió habilitar depósitos, cambio de PIN, pagos de préstamos y pagos de tarjetas tanto en colones como en dólares. Estas funcionalidades ampliaron el alcance del canal sin modificar la lógica con la que los clientes interactúan con él. 

Cada nuevo servicio representa una oportunidad para acercar la banca al usuario, reducir la dependencia de la atención presencial y aprovechar un canal que permanece disponible incluso cuando otros puntos de atención no lo están. 

Al mismo tiempo, la entidad fortaleció aspectos que suelen pasar desapercibidos para el usuario final, pero que tienen un impacto directo sobre la operación: una mayor disponibilidad de la plataforma, mejor trazabilidad de las transacciones, herramientas de reportería adaptadas a la gestión del negocio y una administración más eficiente de la red ATM. 

Más que incorporar nuevas funciones, el proyecto permitió que la red adquiriera la capacidad de seguir incorporándolas. 

Preparar el siguiente cambio

Existe una diferencia importante entre una red que ofrece más servicios y una red preparada para evolucionar. 

La primera responde a las necesidades actuales, la segunda está diseñada para adaptarse a las que aparecerán más adelante. 

Ese aprendizaje resulta especialmente valioso en un contexto donde los medios de pago continúan transformándose. Las entidades financieras no solo deben responder a nuevas expectativas de los usuarios, también necesitan integrar distintos canales, adaptarse a cambios regulatorios, incorporar nuevos participantes al ecosistema y reducir los tiempos necesarios para llevar nuevos servicios al mercado. 

Cuando cada una de esas iniciativas depende de desarrollos independientes, la capacidad de innovación comienza a disminuir, en cambio, cuando la plataforma transaccional está preparada para administrar esa complejidad desde un único punto, la evolución deja de convertirse en un proyecto aislado y pasa a formar parte de la operación cotidiana. 

La experiencia del banco demuestra precisamente eso: el mayor resultado del proyecto no fue únicamente ampliar el catálogo de servicios disponibles en los cajeros, sino dotar a la entidad de una plataforma con mayor flexibilidad para continuar evolucionando sin partir de cero cada vez que aparece una nueva necesidad. 

Una red ATM también hace parte de un ecosistema

La evolución de un cajero no ocurre de manera aislada. Cada depósito, pago o cambio de PIN involucra múltiples procesos que deben ejecutarse de forma coordinada con otros sistemas de la entidad. 

Por esa razón, ampliar las capacidades de una red ATM implica también fortalecer la forma en que esa red se integra con el resto del ecosistema transaccional. Ese fue uno de los elementos más relevantes del proyecto desarrollado. La modernización permitió mantener la integración con redes nacionales e internacionales mientras se incorporaban nuevos servicios sobre una plataforma capaz de administrar la operación de forma centralizada, garantizando continuidad, trazabilidad y una gestión más eficiente. 

La evolución del canal dejó de depender de desarrollos puntuales para apoyarse en una arquitectura preparada para crecer junto con las necesidades del negocio. 

La verdadera modernización ocurre cuando un canal sigue generando valor

La conversación sobre los cajeros automáticos suele concentrarse en su permanencia dentro de un ecosistema cada vez más digital, sin embargo, la experiencia demuestra que la pregunta más relevante es otra. 

No se trata de cuánto tiempo seguirá existiendo una red ATM, se trata de qué tan preparada está para asumir nuevas funciones sin perder eficiencia, disponibilidad ni capacidad de integración. 

En CLAI PAYMENTS® Technologies, esa visión se materializa a través de AZ7®, una solución que permite ampliar las capacidades de canales existentes, facilitando la incorporación de nuevos servicios y la orquestación de la operación transaccional desde un único punto. 

Esta capacidad se complementa con EVERYCARD®, que administra el ciclo de vida de las tarjetas y facilita su integración con los distintos canales de atención, y con RECONPRIME®, que automatiza los procesos de conciliación transaccional para fortalecer el control operativo y la consistencia de la información. 

La experiencia del banco demuestra que modernizar una red ATM no significa dejar atrás la infraestructura existente. Significa darle nuevas capacidades para responder a un entorno donde los medios de pago seguirán evolucionando y donde el verdadero valor de un cajero ya no estará definido únicamente por el efectivo que entrega, sino por todo lo que es capaz de ofrecer. 

Si su entidad está evaluando cómo ampliar las capacidades de su red ATM o preparar su infraestructura para los próximos desafíos de su ecosistema de pagos, déjenos sus datos a continuación y un agente especializado se contactará con usted para explorar cómo acompañar esa evolución. 

21 agosto, 2026