Una transferencia internacional puede cumplir con las condiciones operativas para su procesamiento y, aun así, encontrar un obstáculo en la información que acompaña el mensaje. Si una dirección postal no cumple con la estructura exigida, la transacción puede sufrir demoras o ser rechazada. El problema no necesariamente está en el movimiento del dinero, sino en los datos que permiten identificar a las partes y procesar la operación.
Swift había previsto que el 14 de noviembre de 2026 dejara de admitir direcciones postales sin estructurar en los mensajes de pagos transfronterizos CBPR+. Sin embargo, en agosto de 2026 anunció una extensión del calendario y, en septiembre, confirmó que los cambios relativos a pagos se aplazarían mientras se define un nuevo cronograma. La transición hacia direcciones estructuradas o híbridas se mantiene, pero su fecha de aplicación está pendiente de confirmación.
Este ajuste no elimina la necesidad de prepararse. La compatibilidad con ISO 20022 es solo una parte del trabajo: también es necesario asegurar que la información se capture correctamente, conserve su integridad durante los intercambios entre plataformas y cumpla las reglas de validación correspondientes.
La calidad del dato también es un requisito operativo
ISO 20022 establece un lenguaje común para intercambiar información financiera mediante mensajes con estructuras y elementos definidos. Su propósito es facilitar la interpretación de los datos entre sistemas, mejorar la precisión de la información y favorecer la automatización de los procesos.
Sin embargo, utilizar mensajes compatibles con el estándar no garantiza que los datos sean correctos. Una dirección incompleta, un campo mal diligenciado o información que se pierde durante una transformación entre plataformas pueden generar inconsistencias y dificultar el procesamiento de una transacción.
Por eso, la preparación requiere revisar cómo se capturan los datos, qué validaciones se aplican antes de transmitirlos y cómo se conservan durante las distintas etapas de la operación. También implica coordinar a los equipos de tecnología, operaciones y cumplimiento para identificar posibles errores antes de que afecten los pagos.
Una base común para avanzar en open finance
Las implicaciones de ISO 20022 van más allá de los pagos transfronterizos. Las iniciativas de open finance buscan facilitar el intercambio de información entre entidades y proveedores de servicios financieros mediante mecanismos como las interfaces de programación de aplicaciones (API). Para que esa conexión funcione, los sistemas necesitan interpretar los datos de manera consistente.
ISO 20022 puede contribuir a ese propósito al proporcionar definiciones y estructuras comunes para representar información financiera. Su aplicación en iniciativas relacionadas con API permite explorar formas de reducir las diferencias semánticas entre sistemas y facilitar el intercambio de datos.
Esto no significa que ISO 20022 sea, por sí solo, el estándar universal de open finance. La interoperabilidad también depende de los modelos de datos, los protocolos de comunicación, las reglas de acceso, el consentimiento de los usuarios y las disposiciones regulatorias de cada mercado.
Su valor está en ofrecer una referencia compartida para representar información financiera. Cuanto más coherente sea esa representación, mayores serán las posibilidades de conectar servicios y automatizar procesos sin depender de interpretaciones particulares de cada plataforma.
Para las instituciones financieras, esto supone considerar la calidad de los datos como parte de su estrategia de interoperabilidad, no únicamente como una exigencia asociada a los pagos internacionales.
Probar antes de llevar los cambios a producción
Adaptar los sistemas a nuevos requisitos implica comprobar que los mensajes y las transacciones se comporten según lo esperado. No basta con realizar ajustes técnicos: también es necesario validar cómo responden las plataformas ante distintos escenarios y detectar inconsistencias antes de que lleguen a las operaciones reales.
La orquestación de pagos permite coordinar el procesamiento transaccional y la interacción entre los componentes de la infraestructura financiera. En este ámbito, AZ7® contribuye a gestionar esos procesos desde una arquitectura diseñada para coordinar las operaciones de pago. A su vez, PAYTESTER® permite reproducir transacciones en escenarios controlados y comprobar su comportamiento antes de implementar cambios en producción.
En un proyecto de adopción de ISO 20022, estas capacidades pueden formar parte de una estrategia de pruebas que contemple diferentes escenarios de procesamiento, validaciones de mensajes y posibles inconsistencias en el intercambio de información. El alcance dependerá de las reglas y los casos de prueba definidos para cada implementación.
Combinar la orquestación con pruebas previas permite evaluar los cambios con mayor anticipación, identificar fallas y reducir el riesgo de que una modificación tecnológica afecte la continuidad de las operaciones.
Preparar los datos también es modernizar los pagos
La evolución de ISO 20022 pone de manifiesto que la compatibilidad entre sistemas debe ir acompañada de información íntegra, consistente y correctamente estructurada. Para las entidades financieras, responder a este desafío implica revisar sus procesos de captura, transformación y validación de datos, además de comprobar que sus plataformas cumplan las reglas aplicables.
La misma disciplina será necesaria para conectar servicios financieros y avanzar en iniciativas de open finance. La interoperabilidad depende tanto de la capacidad tecnológica para intercambiar información como de que esa información pueda interpretarse y utilizarse correctamente.
Modernizar los pagos requiere preparar las plataformas y los datos que hacen posible cada transacción.
Si su institución está evaluando cómo fortalecer su arquitectura de pagos y sus procesos de validación transaccional, deje sus datos a continuación y un agente especializado se contactará con usted.