Esa expectativa, que hace unos años parecía una aspiración, hoy se ha convertido en un imperativo competitivo para bancos, fintechs y procesadores.
Según el informe Más allá del dinero en efectivo: la revolución de los pagos digitales en América Latina y el Caribe del Inter-American Development Bank (IDB) (2024), la adopción de billeteras digitales en la región pasó de aproximadamente 11 % en 2021 a 36 % en 2024. Sin embargo, un porcentaje importante de usuarios continúa combinando esos métodos con tarjetas físicas, transferencias o uso de cajeros automáticos. Este comportamiento híbrido confirma una tendencia clave: los clientes no quieren elegir entre canales, quieren que todos funcionen como uno solo
Omnicanalidad: más que presencia, una capacidad tecnológica
En un entorno donde la digitalización avanza a ritmo acelerado, muchas instituciones financieras todavía conciben la omnicanalidad como una estrategia de “presencia” en múltiples plataformas. Pero la verdadera transformación ocurre en un nivel más profundo: en la infraestructura tecnológica que conecta, coordina y garantiza la coherencia de cada interacción.
Ofrecer una experiencia omnicanal no consiste en tener una app moderna o un sitio web eficiente, sino en sincronizar operaciones entre canales físicos, digitales y móviles. Para ello, la institución necesita sistemas capaces de procesar, autenticar y conciliar transacciones en tiempo real, sin importar su origen.
Es ahí donde la orquestación tecnológica se convierte en el eje estratégico de la experiencia. Una orquestación sólida permite a los bancos responder con la misma eficiencia y seguridad en cualquier punto de contacto, una app, un POS, un ATM o una wallet, sin que el usuario perciba diferencias.
De la tecnología al negocio: el valor de una experiencia sin fricción
En la experiencia de pago, la confianza del usuario depende de un solo factor: que todo funcione. Cada interrupción, error o demora tiene un impacto directo sobre la percepción de marca y la rentabilidad del servicio.
Por eso, lograr una experiencia sin fricción (frictionless) requiere no solo innovación, sino también control. Testing automatizado, tokenización de datos, conectividad con redes locales e internacionales y tecnologías NFC son hoy pilares fundamentales para ofrecer operaciones seguras, ágiles y coherentes.
Las instituciones que entienden esta ecuación están logrando transformar la experiencia del cliente en una verdadera ventaja competitiva: fidelizan más, reducen costos operativos y aceleran la salida de nuevos productos al mercado.
AZ7®: la orquestación que impulsa la omnicanalidad
En este escenario, CLAI PAYMENTS® Technologies acompaña a las instituciones financieras en la evolución hacia una experiencia omnicanal total con su solución AZ7®: una plataforma de orquestación de pagos diseñada para unificar medios físicos y digitales bajo una misma infraestructura.
Con AZ7®, las organizaciones pueden integrar POS, ATMs, wallets, apps y canales digitales en un solo entorno operativo, garantizando que cada transacción fluya con la misma agilidad, seguridad y coherencia. La solución incorpora capacidades avanzadas de testing de integración y experiencia, soporte para pagos NFC y tokenización móvil, y conectividad directa con redes locales e internacionales, consolidando la interoperabilidad que exige el nuevo ecosistema financiero.
El resultado es una experiencia verdaderamente omnicanal, donde la tecnología deja de ser un soporte y se convierte en un motor de crecimiento.
La omnicanalidad ya no es una tendencia: es el estándar que definirá el futuro de los servicios financieros. En el nuevo e-book de CLAI PAYMENTS® Technologies, exploramos las claves tecnológicas y estratégicas para lograr una experiencia integrada, fluida y segura, desde la convergencia de medios de pago hasta el testing para garantizar una operación sin fricción.
Descubra cómo su institución puede transformar la experiencia del cliente con la potencia de la orquestación omnicanal.